POLVORIN POR: JOSE ANGEL MARTINEZ SOLORIO

 

 

 

POLVORIN

****Precandidatos devorados

Qué papel juegan los ex gobernadores tamaulipecos, en el proceso de sucesión gubernamental?..

 ¿Son realmente actores definitivos, en la pugna por la candidatura a gobernador?..
 ¿Ayuda en esta coyuntura, el soporte de los ex gobernadores y del mismo gobernador a uno u otro precandidato?..
 (Para contextualizar esas interrogantes, se debe entender que la época en que los gobernadores ejercieron como virreyes en su feudo y en su partido, –con los presidentes panistas, Fox y Calderón- se fueron. A la vez, se debe precisar que el proceso de centralización de la autoridad en el país está aceleradamente en marcha y en operación; más claro: el presidencialismo se expande en una ola irrefrenable por todas las regiones, arrastrando como piedras y palos a los grupos de gobierno regionales y locales).
 Un presidencialismo vigoroso, –tal y como lo concibe el sistema político priista- ni acepta ni sonríe a los contrapesos. Permitir que los factores locales priistas, -las oposiciones tienen otras dinámicas y otras expresiones- decidan su propio destino político, no está en el manual. Y menos en entidades, estratégicas para el desarrollo económico del país. Estas comarcas, torales para detonar proyectos de la economía nacional potencian su relevancia e interés políticos.
 El asunto está ajeno a la mezquindad política; está lejos de odios o resquemores; el meollo, reside en la naturaleza del poder presidencial y en los designios del Estado.
 Ceder a los ex gobernadores o gobernadores la tutela de la sucesión gubernamental en las entidades, es mutilar sus propias obligaciones meta-constitucionales. Y peor: dejar fisuras para que en la periferia se erijan factores de poder regionales que muy bien podrían conceptualizarse como cacicazgos o entidades caracterizadas, gobernadas por “un hombre fuerte”.
  Esa circunstancia socio-histórica, complica el escenario para los precandidatos que están poniendo todos sus sueños a la sombra de un ex gobernador o un gobernador. Error de apreciación, de percepción…
  …o más bien: pifia por omisión.
 (Como sabiamente sentencia Francisco Ramos Aguirre: el que nada sabe, nada teme…).
 Indudablemente: todos los ex gobernadores y gobernadores juegan.
 Inevitablemente: todos los ex y vigentes, opinan.
 Obligadamente: todos los ex y actuantes, son consultados.
 Pero una cosa son las atenciones institucionales que corren los resortes de la Federación con las fuerzas locales y otra muy diferente, que éstas definan el candidato para gobernar el estado.
 Las encuestas llegan a los escritorios de los ex gobernadores y del gobernador. Así como se ponen, en manos de Gobernación y de la Secretaría de la Presidencia. Son herramientas para tomar decisiones, que muchas veces sirven para descalificar y no para postular.
  Algunos sondeos ciudadanos, hacen felices a los ex gobernadores y gobernadores. Euforia efímera. En la elección de un candidato, las cifras no son el único elemento a ponderar.
  Lo que con Fox y Calderón era una fortaleza, hoy es una debilidad.
  Emilio Portes Gil, protagonizó en la consolidación del presidencialismo. También sufrió en piel propia, la actitud arrolladora de la fuerza del Presidente. En 1932 quiso ser gobernador de Tamaulipas por tercera vez. (Había sido gobernador del estado con el Plan de Agua Prieta 1920, Constitucional el 1925 e intentó reincidir en 1932).
 No pudo.
 Y vaya, que tenía un tejido social acerado: la Liga de Comunidades Agrarias, el Frente Obrero de Tamaulipas y el vigoroso Partido Socialista Fronterizo.
 Un modesto doctor Rafael Villarreal lo derrotó.
 Nunca, pudo superar ese descalabro.
 Culpó a Calles; despotricó contra sus aliados locales y satanizó a quienes toda su vida llevó de la mano en la política regional y nacional.
 Creador de grandes instituciones del país, el victorense fue pulverizado por sus propias creaciones: el Presidencialismo, el PNR y la clase política local que defeccionó para aliarse con sus detractores.
 Años después, parafraseando a un pensador francés, describiría la naturaleza del Estado mexicano:
 -Esa máquina tragahombres…-
 ¿Cuántos precandidatos, serán devorados el 2016..?