POLVORIN POR: Por Jose Ángel Solorio Martínez

 

 

 

 

POLVORIN

EL Fogón / La pava de Etienne Llano…

 

Pocos, muy pocos, de los alcaldes tamaulipecos tienen en su haber, tanto tropiezo y tanto descalabro en su feudo como el de Ciudad Victoria. Alejandro Etienne Llano inició con el pie equivocado su administración.
Primero se enfrentó a un sólido grupo de ecologistas con su decisión de talar un medio centenar de árboles que sobre la calle ocho había ornamentado, embellecido el entorno de los capitalinos; luego, los comerciantes y vecinos de esa misma rúa se enfadaron por los trabajos tan deplorables para la construcción de la obra 8 de 8: se convirtió en un embudo y está generando pérdidas cuantiosas al comercio que está ahí establecido desde hace décadas. (Todo ello, aderezado con la indagación que su primer regidor tiene sobre sus espaldas en la SIEDO.
El más relevante cuadro en el Cabildo, resultó ser un personaje destacado en la transgresión de la Ley.
El alcalde se mueve en la misma sintonía: en corrillos de la nota roja, se dice que la Notaría de Etienne está bajo sospecha).
Las desventuras del alcalde, no terminaron con todo eso.
En medio de esa tensión social, se dieron a conocer cifras escalofriantes para la capital del estado.
Es la región con mas secuestros en todo el país. Ciertamente, es ese un factor que está lejos de la capacidad de resolución del ex Magistrado.
La patada en la espinilla para el jefe edilicio, es la negativa trascendencia nacional de la ciudad que gobierna. Paradójico. Contradictorio y hasta oscuramente patético que eso le ocurra a un ex Presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas.
¿Cómo un impartidor de Justicia, está ahora acorralado por el crimen y gobierna una ciudad en donde impera la impunidad y el quebrantamiento de la Ley?..
En efecto: Etienne está fuera de toda responsabilidad de ese fenómeno antisocial. (Sólo se señala la ironía del caso. Es como dicen los colombianos: un hombre con la pava…-así refieren a la mala suerte esos hermanos-).
De ninguna manera es todo. Apenas había iniciado su precampaña por todo el estado en busca de la candidatura a la gubernatura, cuando le reventó un conflicto en casa: el Sindicato de Trabajadores del Ayuntamiento, realizaron un paro en demanda de salarios dignos.
Los empleados, denunciaron una serie de tropelías del Secretario del Ayuntamiento y del mismo alcalde: se les rebajaba dinero de la nómina directamente sin explicación alguna.
El Ayuntamiento, dio marcha atrás en la medida.
Dos días, bastaron para lastimar una relación que había prometido ser de largo aliento.
En su primer informe, Etienne Llano tendrá mucho que explicar a los victorenses. Porque antes de ser precandidato a lo que sea, es presidente municipal de Ciudad Victoria.
Por cierto: debiera enfocarse más en su tarea de administrar la ciudad que le confiaron los ciudadanos. La gubernatura, es un sueño irrealizable. Y no es falta de capacidad –que ciertamente ha mostrado muy poca-; ni carencia de soporte político –si es cierto como asegura que el gobernador lo apoya-; lo que lo tiene fuera de toda posibilidad es la fatalidad geográfica.
Su principal obstáculo, es la oriundez. El ser victorense fue su mayor fortaleza para ser alcalde; hoy, se ha transformado en el mayor lastre para llegar a la gubernatura.
En la cresta más alta del poder de Tomás Yarrington –con Vicente Fox en la Presidencia, es decir sin nadie a quien rendir cuentas de la vida política del PRI tamaulipeco-, era soberbio, petulante, pero con una lucidez filosa como pocos políticos tamaulipecos han enseñado.
Sus colaboradores cercanos, cuando la ruleta política se había detenido en Eugenio Hernández Flores, preguntaron el por qué él y no los otros. (Estaban en la caja de espera, en los primeros sitios de las preferencias ciudadanas Oscar Luebbert, Baltasar Hinojosa, Homero Díaz y Hernández Flores. Y los matamorenses, Baltasar y Homero entre los más vigorosos que hubieran dado un signo de continuismo a la administración estatal por 18 años: MCL, Tomás… y Balta u Homero).
Descalificó a Luebbert, por alguna razón. Al final, explicó su lógica política –y el porqué Geño-: -Tamaulipas, no hubiera aguantado otro gobernador de Matamoros…-.